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Francisco Espinosa de los Monteros
Sánchez, septiembre de 2013
La gaditana cofradía de la Vera-Cruz
sufre, al igual que el resto de
corporaciones cofrades de
Cádiz, las dificultades del pasado
siglo XIX, sin duda el más difícil en la
historia de nuestras hermandades. A lo largo
de la centuria decimonona, diversos hechos
como bloqueos marítimos, conflictos armados,
desamortizaciones, revoluciones, etc. van
continuamente mermando la nómina de estas
corporaciones cofrades; muchas de ellas
nunca llegaron a recuperarse. Sin embargo,
la cofradía de la Vera-Cruz logra sobrevivir
a todas estas circunstancias y tiene una
vida relativamente normal si la comparamos
con otras cofradías de la capital, viviendo
ciertos períodos de ostracismo, pero en
general, recuperándose de todos ellos. Si
nos centramos en la segunda mitad del siglo
XIX, la cofradía se reorganiza en 1850, año
en el que celebran cultos, procesionando al
año siguiente. Sin embargo, poco dura este
ímpetu reorganizador pues en 1854 ya no
realiza su salida, en un paréntesis de más
de treinta años hasta que en 1885 se vuelve
a reorganizar, aunque consta que la imagen
del Cristo de la Vera-Cruz procesiona al
menos en los años 1877 y 1883.
En cuanto a la imagen del Cristo de
la Vera-Cruz, diversos estudios nos muestran
que a lo largo de la historia hubo varias
imágenes con esta advocación. Sin embargo y
para lo que nos interesa, tan solo dos de
ellas han llegado hasta nosotros. Por un
lado el actual titular, obra lígnea de la
escuela genovesa y de excepcional calidad
realizada en el siglo XVIII, expuesto al
culto en el altar de la cofradía; y por otro
un segundo crucificado de tamaño natural
realizado en pasta de papel y tela encolada
y conservado en la Casa Hermandad y
procedente de la cripta del convento de San
Francisco donde había quedado depositado. La
actual imagen es donada por Juan Gómez de
Figueroa en 1773, colocándose en el altar de
la cofradía. Sin embargo, las quejas de los
hermanos hacen que en 1783 la antigua imagen
vuelva al altar de la cofradía;
depositándose la nueva, que era la que
procesionaba, en la antesacristía de la
iglesia conventual.
Uno de los interrogantes que todavía
quedaba pendiente de resolución es el del
momento en que la actual imagen pasa al
altar de la cofradía, ya que no se tiene
constancia de este efecto, apuntándose a la
última década del siglo XIX como fecha más
probable. Afortunadamente, ahora podemos
aportar un documento que nos ayudará a
despejar este interrogante. En el diario
local “La Palma de Cádiz”
correspondiente al 8 de septiembre de 1886
se hace referencia a que en esos días se iba
a realizar la traslación del nuevo Cristo
(el genovés), que estaba en
la sacristía, al altar de la cofradía
de la Vera-Cruz; pasando el antiguo cristo,
que decían realizado por un artesano indio,
a la sacristía en sustitución del anterior.
Se hacía además referencia como en la
iglesia conventual había otro cristo
procedente de las Indias y advocado como
Cristo del Consuelo que hace referencia al
que actualmente se conserva en la capilla de
San Luis, rey de Francia. De la actual
imagen del Cristo de la Vera-Cruz se
destacaba “su severidad de líneas, dulce
expresión y sentimiento artístico” por
lo que “gana la piedad con el culto a una
imagen de tan excelente inspiración”.
Queda por tanto establecida la fecha
de septiembre de 1886, probablemente con
motivo de los cultos de ese mes, como la del
definitivo traslado de la actual imagen del
Cristo de la Vera-Cruz a la capilla de la
cofradía en la iglesia del convento de San
Francisco, lugar donde todavía permanece hoy
en día.
BIBLIOGRAFÍA
- CASTELLANO PAVÓN,
Miguel Ángel: “Aproximación histórica a la
cofradía de la Vera-Cruz”, en
www.veracruzcadiz.es.
- ESPINOSA DE LOS
MONTEROS SÁNCHEZ, Francisco y SÁNCHEZ PAVÓN,
Jesús Manuel:
Crónicas Cofradieras. Las hermandades en tiempo de entreguerras
(1810-1936), Cádiz, 2010.
- GARCÍA PORTILLO,
Alfonso: “Aproximación histórica a las
imágenes de cristo crucificado en la
gaditana cofradía de la Vera-Cruz”, en
www.lignumcrucis.es.
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